HOSPITALES

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El dilema de encontrar el punto óptimo entre el nivel de servicio y la disminución del consumo energético afecta de manera especial al sector hospitalario, con grandes demandas de energía para actividades críticas debido a su constante necesidad de disponibilidad de suministro (24 horas los 7 días de la semana), de equipamiento médico, de requisitos especiales en la calidad de aire interior y del control de enfermedades.

Los hospitales deben gestionar el consumo de energía para alcanzar el óptimo cuidado, confort y seguridad de los pacientes, visitantes y personal de los mismos, de una manera lo más eficiente posible.

Comparados con otro tipo de edificios, las instalaciones hospitalarias poseen unas demandas energéticas particulares. El óptimo control de esta necesidad puede contribuir de forma significativa a la reducción de sus costes operativos.

Dentro de estas demandas específicas de los hospitales, cabe destacar algunas de alto consumo energético de calidad que es necesario tener en cuenta:

 

•  Por usos, la mayor demanda energética se concentra en los servicios de calefacción y ACS representando más de un 50% del total. Las instalaciones de lavandería y cocina pueden alcanzar un 20% del consumo total produciendo grandes puntas en el consumo.

•  Operación segura del sistema.
Es imprescindible garantizar la continuidad del suministro eléctrico en cualquier momento del día, especialmente en las áreas críticas (quirófanos, unidades de cuidados intensivos, etc.). Cualquier corte en el suministro puede causar la interrupción crítica de los tratamientos, mermas en la calidad asistencial y el deterioro de la imagen del centro. En este sentido el uso de sistemas autónomos de apoyo se hace perentorio

•  Tratamiento del ACS para prevenir la Legionela, requiriendo en algunos casos barridos periódicos a altas temperaturas así como temperaturas de acumulación superiores a 50ºC.

•  Uso de filtros de aire de alta eficiencia HEPA (>90%) para evitar la propagación de infecciones a través de los sistemas de ventilación, requiriendo altas potencias en los ventiladores para asegurar la correcta circulación del aire.

•  Creación de un ambiente seguro.
El mantenimiento de un riguroso nivel de calidad del aire interior en salas que requieren de una mayor renovación del clima (quirófanos, unidades de cuidados intensivos y laboratorios)y, en general la necesidad de garantizar los parámetros de temperatura, humedad y calidad del aire interior en todos los ambientes.

•  Presurización especial del sistema de Climatización en determinadas salas.

Los quirófanos y las UCIs generalmente necesitan estar con sobrepresión para conseguir un aislamiento efectivo de infecciones por vía aérea. Las salas de cuarentena requieren presión negativa y luces UV para mantener bajo control el contagio de enfermedades.

•  La utilización de equipos de alta tecnología médica.
Estos dispositivos son muy sensibles a todo tipo de perturbaciones en la red.

Al disponer de determinados servicios críticos “vitales” resulta imprescindible la integración de las funciones del edificio en un sistema de gestión centralizado que permite el control total de la instalación así como la tele gestión y tele mantenimiento por parte de empresas especializadas que garantice la inmediata gestión de alarmas e incidencias y el soporte a lo largo del ciclo de vida de la instalación (24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año).